viernes, 19 de octubre de 2012

Las relaciones entre el poder ejecutivo y el legislativo: el caso de México

Tradicionalmente ha existido una brecha entre las facultades formales e informales del jefe del poder ejecutivo. Por el prolongado predominio del partido oficial  (PRI) los presidentes de México han sido mucho más poderosos de lo que se deducirá mediante el análisis de sus prerrogativas constitucionales.
Una segunda dificultad la plantea el hecho de que el sistema político mexicano no ha concluido su ya prolongada transición.
Las mayores transformaciones han provenido de la modificación de la estructura de oportunidad política y de la nueva composición del Congreso, lo cual ha dado como un resultado una disminución del poder presidencial sobre su partido y un comportamiento marcadamente diferente del Congreso.

El Congreso ha tenido un desempeño en la autoridad para legislar y supervisar muy pobre.  Esto no se debe por un desequilibrio de autoridad entre los dos poderes de gobierno sino del sistema político que han incrementado significativamente el alcance del poder presidencial.

El mandato constitucional del poder legislativo establece el origen y la supervivencia del Congreso, lo faculta para desempeñar las dos funciones para las que fue creado y le otorga los medios para hacerlo.
El origen y la supervivencia del Congreso está garantizado por la constitución.
La facultad para legislar es amplia y, de las tres ramas de gobierno como el poder legislativo es el que cuenta con el mayor número de prerrogativas en las esferas económica, política, administrativa, judicial y social.
Las facultades con las que cuenta el poder ejecutivo parecen ser suficientes y adecuados para hacer efectiva la división de poderes y cumplir con el propósito de contrabalancearlo.

Las facultades del congreso son un factor importante por el cual el poder legislativo establece el  origen y la supervivencia independientes del Congreso.
En primer lugar el presidente no puede disolver la legislatura ni obligarla a actuar en un sentido u otro. El origen y supervivencia independientes del Congreso están “garantizados” en la constitución.
En segundo lugar, la facultad para el legislador es lo suficientemente amplia y es la que cuenta con más numero de prerrogativas.
En tercer lugar, las facultades para controlar al ejecutivo parecen ser suficientes y adecuadas para hacer efectiva la división de poderes y cumplir con el propósito contra balancearlo.

Son dos los factores que contribuyen a explicar el hecho de que el Congreso no cumpla con su función constitucional y de que renuncie a sus facultades a favor del ejecutivo, y ambos tienen que ver con la penetración de este último en la función de representación del congreso.

El Congreso se encuentra limitado para llevar a cabo sus funciones ante el poder ejecutivo.

El congreso tiene una restricción para llevar a cabo el rumbo específico a la política mediante la legislación y para vigilar la aplicación de las políticas y los actos regulatorios del poder ejecutivo, y esto es debido a causa de la presidencia que también está constitucionalmente dotada con facultades legislativas: poder de veto, facultad para presentar iniciativas de ley y autoridad para elaborar reglamentos promover decretos.
En México, la función legislativa del Congreso ha sido muy limitada. No sólo se trata de que los legisladores sean los que dan origen a iniciativas de ley sino que tampoco desempeñan la función de detener o  modificar sustancialmente los proyectos de ley enviados por el ejecutivo.
Han habido estudios acerca la conducta del congreso respecto a las iniciativas de ley del ejecutivo presenta la evidencia de que el Congreso tiene debilidad.

Si nos ponemos a ver el país durante la década de 1930 y principios de la década de 1940 en particular del desarrollo del partido oficial de la fecha de su creación 1929 hasta su transformación es el bien conocido PRI puede decirse que la competitividad del sistema político se vio restringida mediante el sometimiento de la participación política fuera de la corriente dominante y los obstáculos insuperables y mediante el aumento legal del control ejecutivo sobre las cuestiones electorales.

Mediante las condiciones de competencia participación, el establecimiento de condiciones marcadamente desiguales y la atención del control sobre las instituciones encargadas de organizar las elecciones se garantizó que el Congreso estuviese formado por grandes  mayorías del partido del Presidente.

El sistema de partidos resultantes se caracterizó por ser hegemónico, un sistema del que no era posible que ningún otro partido o coalición de partidos se opusiera con efectividad del partido mayoritario.

La fuente de la debilidad del congreso se debe buscar en los factores ajenos a los poderes que la Constitución otorga  al ejecutivo y al legislativo, para que así haya un equilibrio respectivo.

Otras tres características se combinaron para fortalecer al poder ejecutivo frente al congreso, a) Un partido altamente centralizado y disciplinado capaz de controlar la selección de candidatos, b) La coincidencia de la presidencia del país y la presidencia del partido oficial en la misma persona, c) la cláusula de la no reelección.

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